En estos temas siempre me sale la vena "donald". En realidad da igual que se trate de hacer videojuegos o de sexar pollos: si trabajas para vivir y no te llega el sueldo, busca otra cosa. Si trabajas por diversión y te da igual cobrar un poco menos a costa de hacer lo que te gusta, tampoco te vas a quejar.
Lo normal es querer juntar las dos cosas: trabajar en algo en lo que te puedes desenvolver bien, y además poder vivir de ello (sin que ello signifique comprarte porches cada cuatro semanas, pero también sin tener que notar escalofríos en la espalda cuando se acerca el fin de mes).
Desde mi perspectiva, una empresa es un organismo vivo compuesto por otros subsistemas. Para que la cosa marche, todos deben cuidar de todos, no es plan de "que unos trabajen y luego ya veremos" o "yo hasta que no vea la pasta no muevo un dedo".
A cualquiera, si le duele un brazo, no va y se lo amputa. Obtener brazos nuevos con la misma funcionalidad que los anteriores es complicado, así que uno mira a ver qué le pasa y trata de cuidarlo para que se recupere (o incluso, de normal, intenta no hacer esfuerzos excesivos con el brazo para que no le tenga que doler). Y un brazo, por norma general, no suele decidir que pasa de lo que le ordene el cerebro o empieza a darse puñetazos en el estómago (y si pasa, también hay que hacérselo mirar).
Todo forma parte de un mismo elemento, y a poca inteligencia que se aplique, la relación es de win-win (la empresa es productiva, gana más, esto repercute en la calidad de vida -o salario- de jefes y empleados, que trabajan más a gusto y esto repercute a su vez en un aumento de su productividad y buen rollo).
Como alguien decía por ahí, todo esto es obvio. Es tan obvio, que a la gente se le olvida, y los empleados terminan trabajando por cacahuetes, y las empresas volviendo a contratar monos a cada dos semanas.
Personalmente considero que estoy cobrando un precio justo por mis condiciones actuales en la empresa (de entrada, no hubiera aceptado un empleo en el que no fuera así). Pero el ahora es el ahora. Cuando mis condiciones cambien (quizá por un aumento de experiencia o un cambio en mis necesidades económico-sociales), obviamente habrá que reconsiderar qué espera la empresa de mis neuronas y qué espera mi bolsillo de la empresa.
Me parece tan natural como comer más cuando estás creciendo, sin necesidad de dramas ni lamentos, ni caras raras, ni recriminaciones de ningún tipo.